La exhibición de Franco Colapino, un hito en Argentina: oíd mortales el V8 sagrado :: Olé

25/04/2026 19:24hs.
La Ciudad ya está lista para vivir algo que no pasa todos los días. Este domingo, Palermo será escenario de una exhibición única, con Franco Colapinto manejando un Fórmula 1 por las calles porteñas. Un evento que combina espectáculo, cercanía y una oportunidad irrepetible para miles de personas: ver de cerca un auto de la Formula 1.
Pero hay algo que muchos todavía no dimensionan del todo. Más allá del show, de las fotos o del paso del piloto argentino, hay una experiencia que probablemente quede grabada para siempre. Algo que no se ve: se escucha. Y se siente.
El protagonista silencioso -o mejor dicho, ensordecedor- será el motor V8 del Lotus E20 que manejará el bonaerense de 22 años, originalmente negro, pero esta vez pintado con los colores de Alpine.
El auto, que este sábado se mostró por primera vez en la Ciudad en el Obelisco, es un modelo de 2012 impulsado por un Renault V8 atmosférico de 2.4 litros y cerca de 750 caballos de fuerza. Una configuración que ya no existe en la F1 actual, reemplazada por unidades híbridas mucho más complejas… y bastante más silenciosas.
Este no. Este ruge. Y mucho.
“Rompe los oídos”, fue la definición directa que llegó a Olé desde gente de Alpine que conoce bien el modelo. No es una metáfora. Es una advertencia. Porque lo que va a pasar cuando Colapinto acelere no es solo un paso rápido: es una explosión sonora que rebota en los edificios, atraviesa el cuerpo y deja una marca.
Comparado con los autos actuales, este V8 se siente como una tormenta. Una de las grandes. De las que hacen vibrar todo alrededor.
Y no es solo el sonido. También está el olor, o perfume más penetrante que las fragancias árabes. La combustión de este tipo de motores genera un aroma muy particular, distinto al de cualquier auto de calle. Más denso, más crudo. Parte de una experiencia sensorial completa que muchos van a descubrir por primera vez. Irrepetible como el primer viaje a Disney. Habrá que verlo también cuando Colapinto haga trompos…
Desde lo técnico, el Lotus E20 es una máquina impresionante: pesa alrededor de 640 kilos con piloto, acelera de 0 a 200 km/h en apenas 4 o 5 segundos y puede superar los 330 km/h en rectas largas. En circuitos como el Circuito Callejero de Bakú, con más de 2 kilómetros a fondo, estos autos alcanzan velocidades cercanas a los 350 km/h.
Claro que en Palermo el contexto será otro (si no llueve, o no llueve mucho). La recta más larga, sobre la Avenida del Libertador, tiene unos 700 metros desde Sinclair hasta el Monumento de los Españoles. Con salida y frenada incluidas, se estima que el F1 podría llegar a una velocidad cercana a los 260-280 km/h, más que suficiente para mostrar todo su poder en un entorno urbano.
El evento tendrá múltiples condimentos. Colapinto realizará dos salidas con el F1 (12.45 y 15.15), también girará a las 14.30 con una réplica del histórico Mercedes-Benz W196 -la Flecha de Plata con la que Juan Manuel Fangio fue campeón y que Colapa rebautizó Flecha Dorada en la reunión con la prensa el viernes- y cerrará la jornada con una vuelta en bus descapotable para saludar al público.
Se espera una convocatoria masiva, cercana al medio millón de personas, en un fin de semana que ya empezó a tomar color con la puesta en escena del auto en el centro porteño. La organización incluye espacios para fanáticos, zonas de acceso gratuito y un circuito que recorre puntos emblemáticos de Palermo.
El contexto también suma peso: la última vez que la F1 corrió en el país fue en 1998, y desde entonces hubo apenas dos exhibiciones aisladas, como las de José María López (en el Gálvez) en 2007 o Daniel Ricciardo (también en un callejero en Palermo) en 2012.
Este domingo será distinto.
Porque muchos irán a ver a Colapinto, el piloto que cortó la sequía de 23 años sin argentinos manejando en la Máxima. Otros -los más afortunados, los que pagaron la entrada o aquellos que se puedan colar-, a sacarse una foto con un Fórmula 1. Pero cuando termine el día, lo que probablemente se lleven para siempre será otra cosa: el recuerdo de haber escuchado, en vivo, a un V8 de Fórmula 1 rugiendo en Buenos Aires.
Fuente: www.ole.com.ar










